Vibe Coding: el canto de sirena de la intuición en el diseño de producto

Diseño UX
17/9/2025
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Daniel Torres Burriel
Persona con auriculares sentada frente a una computadora de escritorio programando, con código en pantalla en un entorno minimalista y moderno. A la derecha se ve una lámpara de escritorio y una consola de videojuegos.

No es ningún secreto que en las últimas semanas, últimos meses diría yo, hemos podido asistir al florecimiento de un término que parece sacado de la cultura de las startups de Silicon Valley: «Vibe Coding». El concepto es sencillo en su planteamiento: programar y diseñar basándose en la «vibra», en la intuición, en lo que «se siente bien» en el momento, en lugar de seguir especificaciones detalladas o un prototipo cerrado.

A primera vista, como profesional que defiende los procesos estructurados y la investigación con usuarios, mi reacción inicial es de escepticismo. Sin embargo, creo que es nuestra obligación analizar estos fenómenos, entender por qué surgen y, sobre todo, determinar qué podemos aprender de ellos. Porque, seamos honestos, el «Vibe Coding» tiene un atractivo innegable, pero también esconde peligros que no podemos ignorar.

El atractivo: ¿por qué nos seduce la «buena vibra»?

En mi opinión, el auge de este enfoque es una reacción natural a unos entornos de trabajo que se han vuelto en muchas ocasiones excesivamente burocráticos. Cuando los procesos ahogan la creatividad y cada decisión requiere tres reuniones y un documento de veinte páginas, es normal que los equipos busquen un soplo de aire fresco.

El «Vibe Coding» promete:

  • Velocidad: permite a un developer o a un equipo pequeño explorar ideas de forma muy rápida, sin la fricción de la documentación exhaustiva
  • Creatividad: libera al diseñador para que pueda experimentar con soluciones innovadoras que quizá no habrían surgido en un proceso más rígido.
  • Ownership: fomenta un profundo sentido de pertenencia. El producto final se percibe como algo propio, una obra propia.

Esto me recuerda en parte a un proyecto en el que trabajamos para un cliente del sector, digamos, cultural. Las especificaciones eran tan rígidas que el equipo se sentía como un simple ejecutor de órdenes. La moral era baja y el producto, aunque era funcional, carecía de alma. En ese contexto, un poco de «vibe» habría sido, sin duda, beneficioso para la fase de ideación.

El peligro: tus vibraciones no son las de tus usuarios

Y aquí es donde tengo que encender todas las alarmas y levantar todas las banderas rojas. La premisa fundamental del «Vibe Coding» puede ser peligrosa porque se basa en una falacia que hemos visto causar el fracaso de innumerables productos: la idea de que nosotros somos el usuario.

Diseñar basándose en la intuición de un desarrollador o de un diseñador es, en el mejor de los casos, un ejercicio de ego. En el peor, una negligencia profesional, una mala práctica.

Los principales riesgos son:

  • Ignora al usuario: el diseño centrado en las personas tiene su fundamento en una verdad innegociable: para construir algo útil, primero debes comprender a quien lo va a usar. La investigación con usuarios, pues, no es una opción sino que es el cimiento de todo el edificio. Confiar en la «vibra» es como construir ese edificio sin planos, esperando que los cimientos aparezcan por arte de magia.
  • Genera exclusión: ¿qué pasa con la accesibilidad? ¿Y con la usabilidad para personas con distintas capacidades o niveles de conocimiento digital? Una interfaz que «se siente bien» para un experto de 30 años puede ser una barrera insuperable para una persona mayor o alguien con una discapacidad visual. La empatía sin datos es sólo una suposición.
  • Aumenta la carga cognitiva: como nos enseñó Steve Krug, Don’t Make Me Think. Los patrones de diseño y las convenciones existen por una razón: reducen la fricción porque el usuario ya sabe cómo funcionan. Una innovación basada en una «vibra» puede romper estos patrones, obligando a la gente a aprender desde cero y, probablemente, a frustrarse y abandonar.
  • No es fácilmente escalable: el «Vibe Coding» puede funcionar para un proyecto pequeño con un único desarrollador con una visión muy clara. ¿Pero qué ocurre cuando el equipo crece? ¿Cómo se transfiere esa «vibra»? Es prácticamente imposible. Los sistemas de diseño y los procesos claros existen para garantizar la coherencia y la calidad a escala.

La analogía que siempre uso en estos casos es la de la señalética de un hospital. No queremos que un diseñador la cree basándose en su «vibra» artística. Queremos que se base en investigación sobre cómo se orientan las personas bajo estrés, en principios de legibilidad y en estándares universales. La función principal es guiar, no expresar la creatividad del autor.

Propuesta: Vibe Coding como punto de partida, no como destino

Entonces, ¿debemos desterrar por completo la intuición? No, en absoluto. La intuición, la experiencia y esa «vibra» son herramientas muy potentes, pero deben ocupar el lugar que les corresponde en el proceso.

Mi recomendación es clara:

  • La «vibra» como hipótesis: utiliza tu intuición para generar ideas. Esa «vibra» sobre una nueva interacción o una funcionalidad es una hipótesis de partida excelente.
  • Prototipa rápido: aquí es donde el «Vibe Coding» brilla, y de qué manera. Crea un prototipo rápido y de baja fidelidad para dar forma a esa hipótesis. Hazlo tangible.
  • Valida con usuarios reales: este es el paso innegociable. Usa ese prototipo y ponlo delante de los usuarios. Haz un test de usabilidad. Escucha, observa y recopila datos. ¿La «vibra» se traduce en una buena experiencia para ellos? ¿Entienden la propuesta? A trabajar.
  • Itera con evidencia: analiza los resultados. Lo más probable es que descubras que tu intuición era parcialmente correcta, pero que necesita ajustes en función del comportamiento real de las personas.

Conclusión

El «Vibe Coding» es un síntoma de un problema real (la burocracia excesiva) y nos recuerda la importancia de la agilidad y la creatividad. Tenemos que estar contentos de que existan movimientos que cuestionan el status quo y nos obligan a mejorar.

Sin embargo, no podemos permitir que el péndulo oscile hacia el extremo opuesto, y con eso dar la espalda a décadas de conocimiento sobre diseño centrado en el usuario.

Compremos la energía y la velocidad del «Vibe Coding» para acelerar y enriquecer la fase de ideación. Pero seamos profesionales inflexibles a la hora de la verdad: una decisión de diseño que no está validada con usuarios es, y siempre será, un salto al vacío. Y en nuestro trabajo, no podemos permitirnos el lujo de saltar a ciegas. Los resultados nos lo recordarán.

Todo esto, y mucho más, es lo que enseñamos en nuestro Programa de Especialización en Vibe Coding for Designers.


Foto de portada de Nubelson Fernandes en Unsplash.

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